Ciro Gomes X Gobierno Temer: auditoría de la deuda pública, y tasación de beneficios y dividendos

Entre los diversos temas tratados por el actual pre-candidato laborista, hay dos asuntos debatidos por Ciro Gomez a veces, con frecuencia, para los que intenta llamar la atención del pueblo brasileño: la necesidad de revisar el porcentaje del presupuesto brasileño destinado a los gastos con deuda pública y la necesidad de impuesto de beneficios y dividendos   en Brasil.

En los últimos años, los representantes neoliberales en las políticas económicas brasileñas intentan sofocar estos dos debates, pero (quizás ante el pavor a ellos representado por el crecimiento de la pre-candidatura de Ciro Gomes) esta semana, de forma repentina, los brasileños se sorprenden al saber que algunas fuerzas y trajeron estos dos asuntos a la pauta.

Rodrigo Maia, en la presidencia de la Cámara de Diputados, afirmó estar considerando crear un grupo de trabajo para analizar la vuelta de la tasación sobre ganancias y dividendos.

En cuanto a la auditoría de la deuda pública, hubo una decisión judicial tomada por un magistrado del Distrito Federal el lunes, determinando que el Congreso Nacional instaure en hasta 30 días una comisión parlamentaria de investigación (CPI) para auditar la deuda pública brasileña.

Los potenciales beneficios de estas dos medidas son grandes y estos son debates que ciertamente necesitan ocurrir en el país, pero ¿cuáles habrían sido los motivos para que esas fuerzas políticas y jurídicas, en este momento del país, repentinamente decidieran pautar los dos asuntos? ¿Es posible confiar que importantes debates como éste serán tratados a la luz del interés real del pueblo brasileño, en este momento tan próximo a las elecciones, por congresistas protagonistas del caos creado en el gobierno Michel Temer?

Desde entonces, el país convive con las reformas propuestas por el gobierno Michel Temer y con participación de Rodrigo Maia que, por debajo de la apariencia de eficiencia y modernización, se han demostrado cambios antipersonal, anti-pobre y anti-nacionales. En el mismo período, fueron varias también las decisiones judiciales aparentemente neutras que se convirtieron en maleficios a Brasil. En los últimos años, los brasileños parecen tener todos los motivos para desconfiar de los motivos de Rodrigo Maia y de los impactos de la decisión judicial que determina la CPI, por el temor de ver asuntos tan importantes ser encaminados con las peores decisiones posibles. Además, la decisión judicial que determine una CPI (comisión parlamentaria de investigación) es un hecho que desafortunadamente desestabiliza aún más el equilibrio entre los poderes en el momento en que vivimos y refuerza la idea de que el judicial brasileño extrapola sus límites constitucionales.

En el caso de la tasación de beneficios y dividendos, el grupo de trabajo formado por Rodrigo Maia contaría, además, con diputados del DEM y de otros partidos que dan apoyo al gobierno (como el PSDB y PMDB). Es bueno recordar que Brasil contaba con el cobro de impuestos sobre ganancias y dividendos hasta el año pasado, cuando el ex presidente Fernando Henrique Cardoso editó una medida provisional, en contra del cobro, que fue posteriormente aprobada por el Congreso y convertida en la ley 9.064 / 1995. (PFL, PMDB, PSDB) son los mismos que ahora discutirán el retorno del impuesto, ya que DEM, PSDB y PMDB apoyan al gobierno actual.

También ya hubo en el país una CPI de la Deuda Pública, finalizada en mayo de 2010. El diputado ponente a la época, Pedro Novais (PMDB-MA) presentó un informe discutido por otro grupo de diputados, ya que las discusiones no involucraron una auditoría completa, que contemplara también las posibles ilegalidades cometidas en las deudas de estados y municipios. Y, en este momento, existe la posibilidad de que la base oficialista del PMDB nuevamente sea la responsable de la relatoría y los trabajos de una comisión parlamentaria de investigación sobre el asunto.

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Para Ciro Gomes, la revisión de los gastos presupuestarios con la deuda pública está en el centro de una reforma fiscal que el país necesita hacer, pues se considera que un único gasto onera cerca de la mitad del presupuesto brasileño, dificultando en mucho la destinación de más dinero en las inversiones del Estado en educación, salud, infraestructura, saneamiento y los demás gastos corrientes para la población.

Además, Ciro menciona la existencia de posibles ilegalidades cometidas en las negociaciones que están detrás del valor de la deuda pública, pues el arreglo institucional de la economía brasileña (como la tasa de interés real, por ejemplo) a veces parece tan absurdo hasta el punto de desconfiar que su verdadero sentido sería privilegiar ese gasto y esa remuneración a los poderosos acreedores de la deuda, en detrimento de privilegiar las inversiones del Estado con la población.

En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de la producción, se debe tener en cuenta que, en el caso de las importaciones, que una empresa se carga sobre todo en el momento de producir y vender) y discutir la incidencia de los impuestos en el momento en que se liquidan los beneficios y los dividendos.
 

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